La navidad tiene que ver más con vos de lo que te imaginás.

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La Navidad. 25 de Diciembre… Ha sido la celebración por el nacimiento de Jesús desde hace 1750 años, día más día menos, y además… la celebración de divinidades tan lejanas entre si como Mitra, Orus o Amaterasu (La diosa Sol de Japón) o el Azteca Huitzilopochtli… ¿Vacilón no? Que haya tantísimo dios que coincide en las fechas… Y no, no es como para que ser dios haya que ser de signo Capricornio… nahhh!

El asunto es mucho más profundo y puede ser tan trascendente como queramos que sea (Como casi todo en la vida). El rollo es que el 21 de Diciembre (Ahora súper exacto) es el día más corto del año, y a partir de él, los días se comienzan a alargar… O sea, la oscuridad se comienza a alejar- Los romanos conocían la fiesta como Dies natalis Solis invicti (Día del nacimiento del Sol invicto).

El trasfondo es, sin embargo, mucho más profundo que una fecha histórica… Y coincide en ser una celebración profundamente humana e independiente de credos o religiones. Se basa en la confianza humana de que al final, el sol siempre vuelve a salir.

La invencible convicción del ser humano de que las cosas mejorarán… siempre.

Aqui y en Japón y a lo largo de la historia la humanidad se ha sostenido a través de las peores crisis, sean personales o sean mundiales, con la base de que las cosas pueden cambiar para bien.

Y sin importar a la hora de las horas en lo que creás, la navidad es, desde el solsticio y su símbología impresionante hasta el año nuevo con toda su pirotecnia, el recordatorio fulminante de que no hay nada que temer, porque como diría nuestro Marchena, “Nunca se pone más oscuro que cuando va a amanecer”.

Así bien… ¡Feliz Navidad para todo mundo!

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